
La ciudad ya está decorada con sus mejores galas para recibir la Navidad (árboles eco-ilógicos del ayuntamiento incluidos). Luces, papás noeles, abetos y escaparates inundan las calles.
Aunque no sé yo si será por la situación económica actual que no se respira la alegría de otros años. No hace falta poner cebolla en los pucheros porque con lo que ahora mismo se está cocinando ya dan ganas de llorar.
Y como dedo urgando en llaga, nuestro guerrillero urbano, cual ave fénix que resurge de sus cenizas, nos recuerda en un escaparate navideño del centro de la ciudad que podemos mirar hacia otro lado durante estas fechas pero que la realidad no va a cambiar en unos cuantos meses.
¿Feliz Navidad? A pesar del negro manto que nos cubre, sí, Feliz Navidad a todos.






























