
Con los tiempos que corren, la última estrategia de marketing que ya les queda a algunos es rezar. Por eso, una conocida marca, en su flagship de Passeig de Gràcia, parece que se haya encomendado al Altísimo para pedir que sus clientes vuelvan otra vez en peregrinaje hasta sus dependencias. Pero, señores y señoras, no sólo en este establecimiento, es en toda esta céntrica y emblemática calle que en el interior de las tiendas de las grandes marcas de moda no hay un alma.