
En la Rambla de Catalunya, en pleno centro neurálgico de tiendas de ropa, centros comerciales, restaurantes, establecimientos dedicados a la belleza personal,... alguien, tal vez un guerrillero de la filosofía urbana cuya única arma es un spray, decidió comunicar a la parroquia que la belleza no reside en alimentar el ego físico o el culto al cuerpo y que no podemos seguir siendo esclavos de la moda. Se adentró en trinchera enemiga y decidió actuar. Ahora que si alguno de los asistentes al Bred & Butter que esta semana se celebra en Barcelona lee esta "pintada", es probable que piense que se trata de una campaña de publicidad de una peluquería "ultrafashion". Todo depende de cómo lo interprete tu cabeza.