lunes, 5 de abril de 2010

Mar y montaña

Una de las cosas buenas que tiene esta ciudad es que puedes visitar el mundo bucólico de la montaña y en quince minutos cambiar al cosmopolitismo de la playa. Y dicho y hecho, así transcurrió un día durante estas santas vacaciones.

La calçotada en Casa Juaco, restaurante escondido en la carretera de Horta.

El caminito frente al restaurante, con sorpresa final.
La sorpresa, en forma de espectaculares vistas.
Y unos cocktails para finalizar el día santo, en el Zahara Club, en plena Barceloneta.

4 comentarios:

Miquel dijo...

he pasado tantas veces por allí...y nunca he entrado. Prometo entrar la próxima vez.....

Jaume Solé dijo...

a los calçots o a los cocktails?

Miquel dijo...

psssss (no diga nada)...a los cocktails ...pssssss (es un secreto entre los dos)salut

El AzoteModerni-ki dijo...

Pero vamoraver... que estas cosas son las que me dan urticaria de nuestra Barcelona... ¿alguien me puede explicar por qué si un bar de mierda de los de la Barceloneta de toda la vida pasa a servir mojitos en lugar de solysombras, pasa a poner el último de Sade o un poco de tropicalia en lugar de Radio Gladys Palmera y, aún manteniendo el mismo toldo de siempre, le imprime "cocktails" en lugar de "licores", pasa de ser un bar de mierda para pescadores jubilados a un club cool... Pero si es el mismo sitio!!