lunes, 3 de noviembre de 2008

Mismo perro, distinto collar.





Hace unos cuantos años, en ciertas calles de la ciudad, la reproducción escultórica de la cabeza de una mujer, colocada en un punto estratégico de la fachada, significaba la existencia de un prostíbulo en dicha calle. Como buena muestra, una cabeza en la calle Mirallers, esquina con Vigatans. Una calle popular del barrio del Born donde nació Pi i Margall y tuvo casa el bandolero Joan de Serrallonga. Se trataba, en definitiva, de una manera discreta de ofrecer los servicios del oficio más antiguo del mundo. Nada que ver con la llamativa oferta que hoy podemos encontrar en la prensa o en internet.

Aquella era una forma, a la vieja usanza, de atraer clientes. Todo lo contrario de lo que quisieran los vecinos de una finca ubicada en la Avda. Diagonal, casi esquina con Passeig de Sant Joan.

Aunque los métodos utilizados tienen un cierto parecido.

4 comentarios:

minu dijo...

Estoy por pillar yo el bolso (que mi casa queda en chaflán y eso va cotizado).

Claris dijo...

Los más modernos, los autobuses de Tarragona, en los que se anunciaban los servicios de esas chicas dispuestas a hacer felices a los hombres (previo pago) hasta hace unas semanas. Lástima que la moral haya hecho que se retiren. Siempre nos quedará La Vanguardia, con sus fotos de chicas orientales,eso sí, tapadas muy discretamente con unas estrellitas en los pezones.

Danié dijo...

Jeje

Esta bien lo de la cabeza del perro. Oye y en esas que han puesto los muñequitos de los SPACE INVADERS, ¿qué servicios ofrecen? No se...siento curiosidad

suulka dijo...

he vivido la tira de años en vigatans y cierto las cabezezas de mujer eran distintivo de prostibulo,desde mi balcon veia siempre a grupos de estranjeros y la guia les esplicaba siempre lo mismo jajajaja.
muy buen blog te felicito .

un saludo