martes, 21 de octubre de 2008

Cuando un anuncio era una obra de arte











Actualmente en el departamento creativo de una agencia de publicidad conviven directores creativos ejecutivos, directores creativos, creativos, redactores, directores de arte, diseñadores gráficos,... toda una fauna de especializaciones varias. Pero, a finales del siglo XIX y principios del XX, quienes hacían publicidad eran artistas en su mayoría. Desde Alphonse Mucha a Ramón Casas.

Y claro, mientras unos hacen campañas de publicidad, los otros, obras de arte. Buen ejemplo de ellas, las tenemos a pie de calle en Barcelona, en perfecto estado de conservación y ubicadas en el colmado modernista Múrria, de la calle Roger de Llúria, 85.

No sé si ahora los creativos somos artistas o no, pero con la actual crisis que impera en las agencias, lo que sí considero un verdadero arte es conservar tu silla.

4 comentarios:

Claris dijo...

Arte o Mucha... suerte!!!
T recuerdo que la Fundación Signes se dedica a recuperar rótulos antiguos de edificios que van a ser demolidos ¡Salvemos el arte!!

minu dijo...

Sempre havia pensat en poder posar-me a la cuina un mural d'aquells de rajoles de "Nitrato de chile" ( http://www.trekearth.com/gallery/Europe/Spain/photo387773.htm )però no és plan pujar-se a l'escala i fer el mangui en mitg del carrer...

LG dijo...

Gran y resignada frase la última...

Hombre, bien mirado, si lo que hiciérais se pareciera un poco más al arte a lo mejor la silla se tambalearía menos y estariáis menos expuestos a los vaivenes de la crisis.

Por otro lado, me gusta que desde el título ya asumas que la publicidad -actualmente- no es arte (sino como mucho estrategias de comunicación disfrazadas de estética artística).

Para fans, recomiendo los murales de Anís del Mono que estan en el bar que hace multiesquina con Sepúlveda, Muntaner y la Rda. San Antonio (20 años viviendo en el barrio y se me ha olvidado el nombre). Además, ahora se ha reconvertido en un bar cool...

Y, finalmente, ya que se toca tangencialmente el tema, hago constar mi gran aportación al cartelismo publicitario de entreguerras: hace muchos años tuve una breve relación con una nieta de Josep Renau. Ya ven, cada uno contribuye en lo que puede.

Anónimo dijo...

Gracies Jaume, soc Judith de diatonto. Doncs si, fa molts dies que vaig afegir el teu blog a la meva llista de links.

M'ha agradat molt aquesta entrada "Cuando un anuncio era una obra de arte". Son interessants els inicis i aquestes joies que encara es mantenen per Barcelona.