sábado, 23 de mayo de 2009

El anuncio perpétuo


Sin duda, éste es el sueño de todo anunciante: un anuncio para toda la vida y en un medio de comunicación que no cueste un euro. Aunque dicho medio sea la pared de un edificio de la calle Balmes. Digo yo que esta "valla" de Terry debió nacer en los años 70 y que su creación algunas pesetillas debió costar.
En la actualidad ahí sigue. Imperturbable y silencioso el anuncio. Poco importa que ya esté desfasado y anticuado. A ver quién es el guapo que se sube allí arriba y empieza a pintar otro anuncio o simplemente pinta la pared de otro color. Porque lo de Terry está hecho a mano, en plan artesano. No se trata de un cartel o de una lona. Y eso tiene su mérito.
Yo, llegado este momento, le otorgaría la categoría de "arte urbano publicitario". Se trata de una pieza que después de tantos años ya es un clásico, forma parte del paisaje de la ciudad y que merecería tal honor.